Para la mayoría de los temas, detesto fuertemente los extremos. Ya sea política, religión, pensamientos de "siempre" y "nunca", etc. Los extremos suelen ser peligrosos y de mente cerrada. Me gusta el equilibrio. Me gusta estar en el medio donde puedo ver en todas las direcciones. Encuentro que esto me ayuda a aprender y estar abierta a la posibilidad de estar equivocada.
Sin embargo, cuando estaba educando a nuestros hijos en casa, aprendí una lección muy valiosa. Hay momentos en que los extremos son necesarios. O está completamente comprometido(a) u obtiene resultados mediocres. En las áreas donde estábamos completamente comprometidos, florecimos. Y en las áreas donde no lo estábamos, no fue asi.
En su libro, "The One Thing", Gary Keller y Jay Pappasan escriben sobre este mito.
"Los resultados extraordinarios requieren atención y tiempo enfocados. El tiempo en una cosa significa tiempo lejos de otra. Esto hace que el equilibrio sea imposible."
`Keller, Gary; Papasan, Jay. The ONE Thing (p. 65). Bard Press. Kindle Edition.
Tomemos el clásico dilema de familia versus trabajo. En lugar de sentirse siempre culpable por pasar demasiado tiempo en una cosa y no en otra, sería útil dividir el tiempo en temporadas. Cuando los niños son pequeños, requieren más tiempo que cuando son mayores. Invertir en su formación y aprendizaje a una edad temprana reducirá el tiempo requerido cuando sean mayores. Así que quizás, durante el tiempo en que son pequeños, un padre o una madre puede dejar algunas cosas menos importantes en espera mientras se enfoca en esta temporada, sin deshacerse por completo de cosas que le energizan. Tal vez disfruta salir al cine cada semana, pero ahora tendrá que organizar una noche de cita una vez cada dos semanas o una vez al mes. Ya llegará el tiempo cuando podrá hacerlo una vez más, solo que no ahora.
Si cumplir ciertas metas financieras es lo más importante para una temporada, está bien hacer saber a sus seres queridos que hay un marco de tiempo, por ejemplo, los próximos tres meses, en los que no estará tan disponible, con la excepción de estar en casa para cenar juntos y salir juntos dos veces al mes. Tal claridad controla las expectativas mientras libera a la persona del sentido de la culpabilidad.
El equilibrio es un mito. Significaría que todo importa por igual en todo momento y eso es mentira. Cada vez que decimos sí a una cosa, estamos diciendo no a otra. Cuanta más claridad tengamos sobre lo que queremos, más fácil será elegir hacia qué lado se inclinará la balanza. De lo contrario, sin intención, se inclinará la balanza en la dirección que tome el viento. Y así, nadie gana.