Su capacidad está creciendo (incluso cuando siente que es demasiado)

Hay una palabra que ha estado en mi mente: capacidad.

En general, la capacidad es la cantidad máxima que algo puede contener. Hay objetos que nunca pueden expandirse y cuya capacidad permanece igual—como una botella de vidrio o un sartén. Otras cosas dependen de nuestra creatividad para acomodar lo que ponemos dentro. Un lavavajillas, por ejemplo, puede contener muchos platos sucios o solo algunas ollas y sartenes. La forma en que organizamos estos objetos hace una diferencia en cuánto puede contener.

Pero la capacidad en la que he estado pensando no se trata de objetos. Se trata de nosotros.

Se trata de lo que nosotros, como seres humanos, somos capaces de cargar, soportar y atravesar mientras crecemos.

He observado que las personas que pasan por dificultades y siguen adelante tienden a desarrollar una mayor capacidad para enfrentar cosas difíciles. No porque hayan querido la dificultad, sino porque no se detuvieron a mitad del proceso. Por otro lado, aquellos que han sido protegidos de las dificultades—o que las han evitado—muchas veces tienen una menor capacidad para los retos de la vida. Incluso situaciones cotidianas en la escuela, el trabajo o las relaciones pueden sentirse abrumadoras.

Y digo esto con compasión, no con juicio.

Porque la verdad es que ninguno/a de nosotros/as se despierta pidiendo dificultades. Pero las dificultades, de una forma u otra, nos alcanzan a todos.

La pregunta no es si enfrentaremos momentos difíciles, sino cómo responderemos cuando lleguen.

¿Nos resistiremos, huiremos y nos haremos pequeños?

¿O caminaremos adelante, enfrentandolos—lentamente, de manera imperfecta, a veces con lágrimas—permitiendo que nos transformen?

Porque eso es lo que sucede: la dificultad expande nuestra capacidad.

Nos enseña paciencia cuando quisiéramos apresurarnos.
Construye resistencia cuando sentimos que queremos rendirnos.
Profundiza nuestra empatía porque comenzamos a entender las luchas de los demás.
Fortalece nuestra fe, nuestra resiliencia y nuestra perspectiva.

Lo que antes parecía insoportable se convierte en algo que aprendemos a llevar. Y no solo a llevar, sino a llevar con gracia.

Pienso en temporadas de mi propia vida en las que sentí que no podía manejar ni una cosa más. Y aun así, de alguna manera, lo hice. No perfectamente. No sin lucha. Pero lo logré. Y ahora, al mirar hacia atrás, puedo ver que mi capacidad ha crecido.

No porque la vida se haya vuelto más fácil, sino porque orgánicamente y sin darme cuenta, me volví más fuerte.

Y tal vez ahí es donde está el ánimo para usted hoy.

Si está atravesando una temporada difícil en este momento, puede sentirse como demasiado. Puede parecer injusto, agotador o incluso sin esperanza a veces. Pero este momento no es en vano. No está perdido.

Algo se está formando en usted.

Su capacidad se está expandiendo.

Un día, mirará hacia atrás y se dará cuenta de que aquello que antes le abrumaba ya no tiene el mismo poder sobre usted. Manejará las cosas con más sabiduría, más calma y más confianza—no porque la vida dejó de ser difícil, sino porque usted está más preparada/o.

Así que no apresure el proceso.

No minimice lo que está viviendo, pero tampoco subestime en quién se está convirtiendo a través de ello.

Su capacidad está creciendo.

Y con ella, también crece su habilidad para vivir, amar, liderar y perseverar bien.

Siga adelante.

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