La Ley del Valor: Un Principio de Vida que lo Cambia Todo

Hace poco se me ponchó una llanta. Gracias a Dios, ocurrió en nuestra entrada y, aún mejor, Arturo estaba en casa. Ahora bien, ninguno de los dos es especialmente hábil para cambiar llantas. Yo misma podría haberlo hecho, pero para mí significó mucho que él se quedara a ayudarme a resolverlo. Ese tipo de gestos de bondad siempre me recuerdan un libro que aprecio mucho, The Go-Giver de Bob Burg y John David Mann, en el que se describen cinco leyes del éxito. La primera es especialmente poderosa:

La Ley del Valor: Tu verdadero valor se determina por cuánto más das en valor que lo que recibes en pago.

Este principio va mucho más allá de los negocios: es una lección de vida.

Matrimonio
Imagine una relación en la que su valor se mida por cuánto más da que lo que recibe. En lugar de discutir sobre a quién le toca lavar los platos, imagine competir con alegría por quién tiene el privilegio de servir a su pareja haciéndolo.

Crianza
¿Qué pasaría si criar hijos no se tratara de cómo ellos nos reflejan a nosotras, sino de formarlos como adultos responsables, amables y resilientes? No se trata de evitar la vergüenza ni de ejercer control, sino de equiparlos para que prosperen por sí mismos.

Amistad
Imagine amistades en las que no esperemos invitaciones, sino que demos el primer paso: enviando flores, haciendo la llamada o reuniendo a las personas en casa. El verdadero valor nace de estar presentes sin que nadie nos lo pida.

La ley del valor nos recuerda que nuestro valor no está definido por cómo los demás nos traten, sino por el valor que decidimos aportar. No tenemos que esperar a que alguien más tome la iniciativa; podemos dar el primer paso. Y al hacerlo, descubrimos la alegría de dar libremente… porque dar es parte de quienes somos.

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