Los Trastes Pueden Esperar

Hace poco estaba leyendo un libro que resaltaba la diferencia entre estas dos palabras:
"La eficiencia consiste en hacer las cosas correctamente. La efectividad consiste en hacer las cosas correctas." — Peter Drucker
¿Alguna vez ha pasado un día entero tachando tareas de su lista y, aun así, ha sentido que descuidó algo importante? Sé que hay responsabilidades que simplemente debemos cumplir. A lo que me refiero son esas cosas que seguimos posponiendo, diciéndonos que las haremos cuando tengamos “más tiempo”, aunque en el fondo sabemos que puede pasar otro día sin encontrar espacio para ellas.
Aquí comparto tres ejemplos con los que yo misma he luchado.

La limpieza. Cuando mis hijos estaban creciendo, aunque todos tenían responsabilidades en casa y lavaban su propia ropa, aún quedaba mucho trabajo por hacer. Mi casa nunca estuvo tan limpia u organizada como yo pensaba que debía estar. Por eso, desde temprano tomé una decisión: no iba a perderme la oportunidad de crear recuerdos por mantener la cocina impecable. Si era noche familiar, si teníamos invitados o si íbamos a salir por un helado, no me iba a quedar atrás lavando los platos. Los platos seguirían allí cuando regresara, se lo aseguro. ¿Sabe quiénes ya no están en casa? Mis hijos. Hoy todos son adultos y viven sus propias vidas. No lo sabía entonces, pero estaba eligiendo ser efectiva en lugar de eficiente.

Los pasatiempos. Me encanta leer. Si pudiera ganarme la vida leyendo, aceptaría ese trabajo sin pensarlo, siempre y cuando pudiera leer lo que yo quisiera. Durante un día normal de trabajo, muchas veces espero con ilusión la noche para poder sentarme a leer. Sin embargo, si lo dejo para muy tarde, termino demasiado cansada para concentrarme. He mejorado en hacer espacio para ello. Al igual que sucede con la limpieza, me he dado cuenta de que el trabajo nunca termina. Si no aparto tiempo para leer, simplemente no ocurre. ¿Tiene usted algún pasatiempo que ha estado tratando de incorporar a su rutina diaria? Los pasatiempos son una parte importante de nuestro descanso y renovación. Ya sea la jardinería, la escritura, el dibujo, la pintura o cualquier otra actividad, dedicar aunque sea unos minutos al día puede cambiar nuestra perspectiva y hacer que nuestras responsabilidades sean mucho más leves.

Las citas en pareja. Cuando nuestros hijos eran pequeños, encontrar tiempo para salir juntos era todo un desafío. Había que conseguir quién cuidara a los niños, revisar el presupuesto, decidir adónde ir y, después de un largo día de trabajo, tener la energía para hacerlo. Sin embargo, las citas tienen una capacidad extraordinaria para fortalecer una relación. Podemos esperarlas con ilusión, disfrutarlas y construir recuerdos juntos mientras criamos a nuestros hijos. Ahora que Arturo y yo vivimos la etapa del nido vacío, seguimos esperando con entusiasmo nuestra próxima salida, un fin de semana largo o una pequeña escapada. Creo que una de las razones por las que disfrutamos tanto de nuestra compañía es que no esperamos el momento perfecto ni a que los hijos crecieran para pasar tiempo juntos. ¡Incluso ahora hasta trabajamos juntos! Una vez más, no lo sabía entonces, pero paso a paso estábamos eligiendo la efectividad sobre la eficiencia.

¿Eficiencia o efectividad? La eficiencia es muy tentadora, especialmente para personas como yo, que hacemos listas de tareas y disfrutamos tachando cada punto a medida que avanza el día. Pero las personas como yo también corremos el riesgo de perder de vista lo que realmente importa. Y para mí, eso es peor que dejar algunas tareas sin terminar. Al final, he descubierto que prefiero ser efectiva antes que eficiente.

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