El valor oculto de la lectura

Una de las actividades que más disfruté durante los años en que educé a nuestros hijos en casa fue leerles en voz alta. A lo largo de los 25 años que dediqué a su educación, tuve el privilegio de compartir con ellos una gran variedad de libros. Desde clásicos como Las Crónicas de Narnia, hasta novelas históricas como Johnny Tremain, pasando por relatos temáticos sobre la Navidad y la familia, disfruté profundamente cada uno de esos momentos. Una de las grandes ventajas de leerles en voz alta era que podía elegir libros que quizá los más pequeños aún no podían leer por sí mismos, pero que les permitían desarrollar el oído para apreciar la buena literatura. Con el tiempo, comenzaron a escoger sus propias lecturas, y yo también las incluía como parte del horario escolar, porque deseaba fomentar el gusto por leer aquello que realmente les interesaba. Como resultado, los seis desarrollaron el amor por la lectura. Y para aquellos a quienes hoy les resulta más difícil encontrar tiempo entre sus múltiples responsabilidades, los audiolibros se han convertido en una excelente alternativa para seguir disfrutando de los beneficios de los libros. La lectura ofrece enormes beneficios. Incluso en esta era de la tecnología, donde la información está disponible al instante y abundan los resúmenes de libros, quizá precisamente por esa razón, leer se ha convertido en una actividad más importante que nunca. Estos son solo cuatro de los muchos beneficios que vienen a mi mente.

Aumenta la capacidad de concentración. Los diferentes medios de entretenimiento y las redes sociales nos acostumbran a recibir pequeñas dosis de información en muy poco tiempo. Como consecuencia, cada vez nos cuesta más mantener la atención durante períodos prolongados. Detenernos para leer un libro es una excelente manera de contrarrestar esa tendencia y volver a ejercitar nuestra capacidad de concentración.

Expande la imaginación. La inteligencia artificial está haciendo que cada vez sea más fácil obtener respuestas, imágenes e ideas sin tener que esforzarnos por imaginar o crear. Y eso, en cierta medida, es preocupante. Pedirle a ChatGPT que genere algo no equivale al proceso creativo humano. Aunque la inteligencia artificial puede ser una herramienta muy valiosa, nunca podrá reemplazar la riqueza, la esencia y la profundidad que nacen de la creatividad y la imaginación de una persona.

Desarrolla la empatía. Las historias están llenas de héroes, mentores, adversarios, personas que luchan contra la adversidad y personajes con los que podemos identificarnos. A través de la narrativa, somos invitados a entrar en sus vidas y experimentar sus alegrías, sus pérdidas y sus desafíos. Un buen autor despierta emociones en nosotros; nos hace sufrir con quien sufre, celebrar con quien vence y desear un final esperanzador. La lectura fortalece nuestra capacidad para comprender y sentir junto a los demás.

Enriquece el vocabulario. Existe una frase anónima que dice: "Nunca te burles de alguien por pronunciar mal una palabra. Lo más probable es que la haya aprendido leyendo." ¡Qué gran verdad! El vocabulario de un lector crece de manera natural a través del contexto de las historias. Palabras que antes eran desconocidas se vuelven familiares conforme aparecen una y otra vez en diferentes lecturas.

La lectura tiene un valor incalculable. Estos son solo algunos de sus beneficios. Cuando nuestra familia se reúne alrededor de la mesa y conversamos sobre cualquier tema, puedo ver claramente el fruto de tantos años de lectura: la capacidad de pensar con profundidad, la creatividad, la imaginación y la facilidad para expresar ideas con claridad. Nuestros hijos también escriben. Son personas reflexivas, elocuentes y con criterio propio. Estoy convencida de que muchas de esas cualidades fueron cultivadas gracias a la lectura. Y lo más hermoso es que ese mismo regalo está al alcance de cualquiera que decida abrir un libro.

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