En la crianza de nuestros seis hijos, aprendimos muchas cosas. A veces a tiempo de ponerlas en práctica y a veces como resultado de cometer errores. Entre ellos, hay tres cosas que fuimos muy intencionales en implementar.
1. Respeto Mutuo: Hay una creencia que se usa mucho como excusa para no respetar, y eso es, “El respeto se gana.” Creo que lo que quieren decir con esa frase es que la relación se gana. Y en eso estoy de acuerdo. Hay ocasiones donde no es saludable mantener una relación con alguien que nos lastima continuamente. Pero en el caso del respeto, el respeto no se gana, se da. El respeto no depende de la edad, del género, de la educación, etc. El respetar a una persona tiene que ver con la persona que respeta, más que la persona siendo respetada. En nuestra casa, hicimos el esfuerzo de respetar a todo miembro de la familia, independientemente de su edad, su género o su educación. Era y sigue siendo, un alto valor.
2. Responsabilidades para cada persona: Cuando nuestros hijos eran pequeños, cambie la cocina para tener los platos y vasos en las gavetas de abajo. Así, cuando era tiempo de la cena, los más chicos podían ayudar en la preparación de la mesa. También podían sacar los trastes de la lavadora y guardarlos. Cada hijo tenía su oficio, y todos lavaban su propia ropa desde que podían alcanzar la ropa en la lavadora. La responsabilidad en el hogar da un sentido de permanecer. De ser parte de la familia. Solo los huéspedes son exentos. Si nuestros hijos no tienen oficios o responsabilidades en el hogar igual que los huéspedes, acaso no van a concluir que no pertenecen?
3. Las opiniones de cada uno son valoradas y escuchadas: Se necesita bastante paciencia para escuchar a los niños pequeños. Están buscando las palabras, siempre tienen algo que decir, dicen lo que les viene a la mente, etc. Este es el tiempo cuando nosotros, los padres, tenemos la oportunidad de enseñar a nuestros hijos cuan importante es lo que tienen que decir. No porque estén diciendo cosas increíbles, sino porque tienen el derecho de expresarse y queremos que practiquen con nosotros para aprender a expresarse bien.
Hoy en día todavía disfruto hablar con mis hijos y escuchar lo que están pensando. Estoy agradecida por lo responsable que son con su trabajo y sus hogares y nos respetamos mutuamente. Claro que hemos cometido muchos errores como padres, pero estas tres áreas han sido una buena experiencia para nosotros.